08 JUN 2013

A vueltas con la Confirmación.

Este domingo un grupo de chicos y chicas de nuestra parroquia reciben el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro obispo. Dan así el último paso en su iniciación cristiana y a la vez su primer paso como creyentes adultos en Cristo (cristianos).

Podemos convenir que para ellos, sus padres y sus padrinos se vive con gozo la culminación de una etapa de preparación que está abierta a dar sus frutos. Los padres y padrinos se comprometieron el día que lo presentaron a la Iglesia para que los acogiese en el sacramento del Bautismo a acompañarles en su formación cristiana. Así lo han hecho y pueden sentirse satisfechos de haber cumplido su compromiso. Compromiso, por cierto, que dieron de palabra y quedó registrado en sus conciencias. 

Estos jóvenes se presentan ante el mundo como incomprendidos, valientes y testigos. Incomprendidos porque tienen en sus vida cotidiana situaciones ante otros compañeros que ni comparten ni saben por qué se confirman, aun cuando celebraron juntos la Primera Comunión. Valientes porque aguantan la presión de un entorno social que desprecia lo referente a la fe cristiana, en el propio centro de estudios tienen que aguantar la burla intencionada y el desprestigio de "educadores" que hablan de la tolerancia y no les duele prenda soltar algún improperio contra los que queremos vivir libremente la vida cristiana; en su círculo de amistades que les consideran raros cuando no siguen la "corriente" actual de ser indiferentes ante la fe porque es algo anticuado. Testigos porque han decidido libremente aceptar el don de la fe vivido en familia, sin despreciar la herencia recibida de los valores que en sus hogares les han transmitido y que han conjugado con los valores de otras opciones de vida que han conocido.

Cuánto bien recibido se celebra en el sacramento de la Confirmación, por eso hay que dar gracias a Dios. Su Espíritu Santo ha hecho posible una historia personal de salvación en cada uno de los confirmandos. Y necesitamos su presencia entre nosotros para que podamos seguir gozando de sus frutos. Vemos así todo lo que se pierden aquellos que no saben descubrir la esencia de Dios en sus vidas cuando se han acercado a la celebración de la fe en los sacramentos. ¡Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra!