26
FEB
2020

INICIAMOS LA CUARESMA



Tenemos por delante 40 apasionantes días, un camino a recorrer que nos conduce a la fiesta de Pascua. Este tiempo de gracia divina debemos aprovecharlo para renovar nuestra vida cristiana, para reforzar nuestra voluntad de vivir como auténticos discípulos de Cristo y así ser testigos de la única Verdad que nos salva. No está de moda hablar de sacrificio, renuncia, abstinencia, penitencia, oración, compromiso, etc. pero el cristiano no puede extirpar de su vocabulario estas palabras necesarias en nuestro mundo para alcanzar la gloria.

En las lecturas de este tiempo, especialmente en los domingos, nos invitan a interpretar profundamente la Ley de Dios. No se trata de vivir la ley como una norma, dice Jesús, sino de encontrar el sentido de nuestra relación con Dios y los demás, de manera que amar al prójimo sea ir más allá de lo que está escrito en la Ley. Invitados estamos a amar con autenticidad y libertad.

La Cuaresma no e un tiempo para flagelarse públicamente para hacer visible a los ojos de los demás nuestra conversión, sino de recuperar el sentido del amor a Dios y al prójimo. Nosotros no somos el punto de partida ni tampoco nuestro deseo de conseguir la perfección, sino la gente que nos rodea y sus necesidades. En la medida que amemos nos ejercitaremos en esta Cuaresma buscando vivir la Pascua, donde Cristo abre al ser humano a la vida resucitada.

La lectura de los evangelios de estos domingos nos lleva a discernir cuándo tenemos que ser sal desde la discreción para contribuir a que toda la humanidad tenga el gusto de la plenitud o cuándo tenemos que ser luz evitando nuestro ego. A veces podemos ser sal y pasar desapercibidos, pero a veces debemos poner luz no para brillar en benficio propio, sino para dejar pasar a través nuestro la luz de Cristo.

Tiempo de Cuaresma, tiempo de Gracia. No perdamos la ocasión.

Vuestro párroco.


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